sábado, 9 de julio de 2011

FUNDAMENTOS TEÓRICOS



Pensamiento sistémico

La disciplina de pensar en sistemas ofrece una manera distinta de ver los problemas y las metas: no como hechos aislados sino como componentes de una estructura más grande (Senge, 2002: 92). La esencia del pensamiento sistémico radica en un cambio de enfoque, ver las interrelaciones en vez de las concatenaciones lineales de causa-efecto y ver procesos de cambio en vez de “instantáneas” (Senge, 1990:105).

Conforme a lo señalado, un pensamiento sistémico no se sitúa en el análisis de las situaciones por partes aisladas, sino que el dominio de este tipo de pensamiento permite ver las relaciones que se establecen entre las diferentes partes que constituyen el sistema, las cuales no son relaciones lineales de causa efecto, sino que son círculos de influencia, donde un mismo factor es causa y efecto al mismo tiempo y éste ejerce influencia sobre el sistema y el sistema influye en él. Atinente al aspecto de ver procesos de cambio en vez de instantáneas, se agrega que no se puede pensar en las situaciones problemáticas únicamente en el tiempo en el cual se esté, como si el tiempo fuera estático.
Es así como se debe enseñar la educación ambiental, partiendo de análisis de problemas ambientales desde la óptica sistémica, es imprescindible ver procesos, en los cuales todo está interrelacionado. El pensamiento sistémico no concibe a las partes aisladas, sino que cada una influye sobre la totalidad y la totalidad influye sobre ellas, se podría decir que existe un proceso de realimentación. De acuerdo con Senge (1990, p. 105) se abandona el supuesto de que debe haber un agente individual responsable. La perspectiva de la realimentación sugiere que todos comparten la responsabilidad por los problemas generados en un sistema.
Desde la óptica sistémica es impensable una educación ambiental restringida al aula, es menester que ésta abarque las comunidades, localidades, estados, países y el mundo entero, pues el deterioro ambiental que ocurra en cualquier parte repercute en ese lugar y en el resto del mundo. Por ello resulta esencial la formación de una identidad y conciencia terrenal, tal y como lo plantea Morin (2000: 81), quien, entre otros aspectos, destaca la necesidad de inscribir en nosotros la conciencia ecológica, es decir la conciencia de habitar con todos los seres mortales una misma esfera viviente (biosfera); reconocer nuestro lazo consustancial con la biosfera que nos conduce a abandonar el sueño prometeico del dominio del universo para alimentar la aspiración a la convivencia sobre la Tierra. En este sentido, se debe orientar la educación ambiental hacia el logro de una conciencia ecológica, la cual se devele en la acción de los seres humanos; no puede por tanto, circunscribirse a una mera repetición de contenidos sobre el ambiente.


EL PENSAMIENTO SISTÉMICO

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